Reforma de NN. UU.
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 Sr. Ban Ki-moon
Secretario General de la ONU |
La necesidad de adaptación de la ONU a los cambios que se registran en el mundo, el desequilibrio entre la atención y cumplimiento a los derechos humanos, el incremento de conflictos relacionados con el racismo, la discriminación y la xenofobia, entre otras causas ha hecho que la organización enfrente un proceso de cambio conocido como La Reforma de las Naciones Unidas.
El un mundo globalizado y en constante cambio, las Naciones Unidas tienen que prestar más servicios a más personas en más lugares que nunca. Sólo en los diez últimos años, el número de civiles y soldados enviados a las misiones de mantenimiento de la paz ha aumentado de 20.000 a 80.000. En el mismo período, los recursos financieros gestionados por la Secretaría se han duplicado, hasta un total de 18.000 millones de dólares. El número de operaciones humanitarias y de derechos humanos también ha aumentado de manera significativa. Tal volumen de actividades operacionales impone un precio más alto a la Organización y su capacidad de cumplir los mandatos cada vez más numerosos y complejos que se le confieren, y de gestionar los fondos que se le confían de forma responsable y ética. Entre tanto, tales exigencias y expectativas han puesto a prueba las estructuras y los sistemas existentes de la Organización.
Los principios de la Carta de las Naciones Unidas son tan pertinentes hoy en día como lo eran en 1946. Pero la forma en que cumplimos tales propósitos y objetivos tiene que evolucionar con los tiempos. Desde que el Secretario General asumió su cargo el 1 de enero de 2007, se ha subrayado la necesidad de continuar con las reforma y de hacer esfuerzos constantes por modernizar la Organización.
Reformar las Naciones Unidas consiste hoy en fortalecer una institución indispensable y prepararla para enfrentar los problemas del futuro en un mundo cambiante y cerciorarse de que los mandatos que le den sus 185 Estados Miembros se cumplan en forma eficaz y eficiente. En ese marco, uno de los principales objetivos de dicha reforma es lograr que todas las organizaciones, fondos y programas de las Naciones Unidas puedan aportar contribuciones colectivas y estratégicas en respuesta a las prioridades de desarrollo nacionales e internacionales, en particular los objetivos de desarrollo acordados en el plano internacional, como los Objetivos del Milenio, los compromisos enunciados en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005 y la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo. El objetivo central es permitir a las Naciones Unidas hacer realidad sus posibilidades esenciales y colectivas, y demostrar que siguen teniendo pertinencia y eficacia para obtener resultados concretos.
El informe de 2006 titulado “Invertir en las Naciones Unidas: en pro de una Organización más fuerte en todo el mundo” (
- 267 kb), trata de la gestión de la Secretaría y confirma que las Naciones Unidas necesitan invertir considerablemente en la forma en que contratan, desarrollan y retienen a sus empleados, la forma en que compran bienes y contratan servicios y la forma en que gestionan y rinden cuentas de los fondos en pro de la eficiencia y el logro de resultados.
Reforma en el Perú
La Reforma de las Naciones Unidas busca la preservación del equilibrio entre los diversos órganos que la componen con el objetivo de alcanzar los propósitos comunes, tales como la preservación de la paz y la seguridad internacionales, la promoción del desarrollo económico y social, el desarme y el respeto a los derechos humanos, entre otras cosas. Además, busca consolidar y simplificar las actividades de la ONU definiendo claramente las funciones de cada oficina o agencia dentro de la organización. El Sistema de las Naciones Unidas en el Perú no escapa a estas realidades y trabaja de lleno en la modernización y mejoramiento de la cooperación que desarrolla en el país, para funcionar de manera más eficiente y sensible a los cambios de los nuevos tiempos.
En este marco, las agencias, fondos y programas del Sistema de Naciones Unidas en el Perú trabajan para facilitar la adopción de decisiones conjuntas dirigidas a crear una mayor colaboración y de esta forma ejecutar programas y proyectos donde cada agencia aporta su especialidad para lograr un mayor impacto. La programación se descentraliza más a través de la realización de diagnósticos y marcos de asistencia comunes, con el fin de lograr más coordinación, más alianzas, más impacto en el trabajo de cooperación. Ejemplo de ello es la elaboración del Informe de Objetivos de Desarrollo del Milenio “Hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el Perú. Un compromiso del país para acabar con la pobreza, la desigualdad y la exclusión” y del Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo que recoge un proceso participativo de reflexión, definiendo áreas de acción estratégica del sistema para el mejoramiento del nivel de desarrollo humano en el Perú. Dichos documentos representan pasos metodológicos fundamentales dentro del proceso de reforma ya que pretenden coordinar acción de intervención de la cooperación.
Desde 2006, también se han hecho esfuerzos importantes con respecto a otras iniciativas de reforma de las Naciones Unidas, como el lanzamiento de programas interagenciales, la designación de casas comunes de las Naciones Unidas en Cuzco y Arequipa, y la armonización de los procedimientos y las políticas. Estas iniciativas se han convertido en un concepto de esfuerzo coordinado en favor de una imagen común. Se han logrado avances en la imagen pública y en la toma de conciencia sobre temas de las Naciones Unidas, mediante la emisión de boletines conjuntos, programas de radio y televisión, conmemoración del Día Mundial de las Naciones Unidas, celebraciones conjuntas y defensa de políticas sobre mandatos fundamentales de la Organización.