Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo  - Perú No. 004 / Mayo  2005   
 
 
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NOTA
EL OBSERVATORIO
es una iniciativa del Equipo para el Desarrollo Humano del PNUD - Perú que tiene como propósito divulgar y compartir con la comunidad información valiosa acerca del desarrollo humano.
Las opiniones, relato de eventos, o cualquier otro contenido que se exprese en el presente boletín, no necesariamente comprometen al PNUD ni a ninguna de las instituciones ni personas mencionadas aquí.




El valor de la integración económica para el Desarrollo Humano.

E

l grado de integración económica, entendida como las relaciones que se establecen entre departamentos y provincias a través de los mercados de capital y trabajo, es un indicador de la profundidad del desarrollo capitalista en cada territorio departamental. Así, integración y articulación son funciones de un mismo proceso económico, el de relacionar a las personas a través del intercambio económico. Para que se dé una mayor articulación e integración se requiere carreteras, vehículos de transporte y una red de telecomunicaciones.

Para una mejor aproximación al problema de la integración económica en los espacios regionales se ha estimado una serie de indicadores. La tasa de asalariados, es decir, el porcentaje de trabajadores que laboran por un sueldo o salario respecto a la fuerza laboral total, indica cuán amplio es el mercado de trabajo y, en consecuencia, cuán integrados están los trabajadores al sistema económico moderno.

En 2001-2002 el promedio nacional era de 37,2%, por  debajo  de  los  estándares  internacionales que superan el 60%. Pero a nivel departamental, la situación es distinta y variada, pues mientras la tasa más alta es la de Lima-Callao que alcanza  el  51,9%,  Apurímac,  Huancavelica, Ayacucho, Cusco, Puno, Huánuco y Cajamarca no llegan al 30%; es decir, son departamentos con mercados de trabajo insuficientes, sobre todo si se tiene en cuenta que en todos ellos el principal empleador es el Estado, que sustituye  como  integrador  económico  a  un  sector privado débil.

Los otros departamentos tienen tasas inferiores, con excepción de Ica, Tumbes, Lambayeque,  Arequipa,  Tacna,  Moquegua  y  Madre de Dios. En general, la mayor parte de los departamentos tiene problemas de escasa oferta laboral del sector privado. Es muy probable que a nivel provincial la dispersión sea aun mayor, sobre todo en las provincias más rurales, donde la tasa de asalariados ha de ser muy baja.

Se  ha  tomado  el  nivel  de  las  colocaciones respecto  al  PIB  como  indicador  de  la  importancia  del  mercado  financiero/bancario  en cada departamento. El ratio de las colocaciones sobre el PIB departamental ilustra cuánta demanda de dinero hay en cada departamento a través del sistema bancario formal.  El promedio  del  ratio  colocaciones/PIB  es  de  19,6%, mientras que Lima tiene el 34,2%, Huancavelica tiene menos de 0,1%; el resto de los departamentos, exceptuando Arequipa, están por debajo  del  10%.  También  en  este  caso  la integración de personas, empresas y otras organizaciones económicas a través del mercado de dinero es débil y extremadamente desigual entre los departamentos.

Los mercados de trabajo y de dinero sintetizan  los  mecanismos  institucionales  de  integración económica, sin embargo, para que estos  mercados  funcionen  se  requiere  de condiciones espaciales y tecnológicas que faciliten o frenen la integración. En primer lugar, es necesario que los productores, consumidores,  empresarios  y  trabajadores  puedan  integrarse físicamente a través de carreteras y vehículos. El porcentaje de rutas asfaltadas sobre el total de rutas de cada departamento es un indicador de calidad y rapidez de la integración  física.

La integración eléctrica es un buen indicador de desarrollo en el espacio, pues refleja la existencia de mayores oportunidades productivas y de negocios en cada lugar del país y a su vez la capacidad de las personas de acceder al servicio.  Por ello, la electrificación integral  de  todas  las  regiones  es  un  factor  de primer  orden  para  promover  el  desarrollo humano.  Al 2001, el 74,9% de peruanos tenía acceso al servicio eléctrico, en Lima el 98,2% y en Arequipa, Moquegua, Tacna, Lambayeque, Tumbes, Junín e Ica más del 80%, mientras que en Huanuco y Cajamarca menos del 40%. El caso paradójico es el de Huancavelica, donde solo el 50,5% de la población tiene acceso al servicio eléctrico (0,06GWh) pese a que produce casi un tercio de la electricidad de todo el país (6 933 GWh). El nivel de integración eléctrica se refleja en la proporción de clientes  respecto  al  total  de  la  población  y  el consumo per cápita en cada departamento.

La información en sus diferentes formas es uno de los medios más importantes para la integración.  En  el  Perú,  el  promedio  de  teléfonos  fijos  en  viviendas  es  de  25,6%,  en  Lima- Callao las viviendas con teléfono fijo alcanzan el 53,8% y entre los demás departamentos solo Arequipa y Tacna tienen un promedio más alto que el nacional. En cambio, en Pasco, Huancavelica,  Amazonas,  Cajamarca,  Amazonas  y Apurímac las viviendas que tienen teléfono fijo representan menos del 5%. En el año 2002, los teléfonos fijos sobrepasaban el millón. La telefonía móvil ha ayudado a mejorar el enorme déficit de integración telefónica en el Perú pues hay más de 1,6 millones de celulares, es decir, la cantidad de teléfonos móviles supera a la de fijos. Las formas más modernas de comunicación informática, de transmisión de datos e internet son todavía incipientes; la desigualdad de  acceso  en  los  distintos  departamentos  es marcada.

Sin embargo, su avance espontáneo está siendo cada vez más veloz, por lo que se esperaría la pronta conformación de una - masa crítica - de integración que podrá ser utilizada para el desarrollo regional. Al combinar integración física (carreteras y vehículos),  integración  económica  (mercados de trabajo y de crédito), integración eléctrica e integración telefónica e informática se obtiene un coeficiente de  integración económica regional que va de 0 a 16. El coeficiente promedio a nivel nacional es de 0,443, que es bajo debido a las carencias señaladas. Lima, que es la region más  integrada,  tiene  un  coeficiente  de  0,658.  

Por lo general, el coeficiente de un país desarrollado está por encima de 0,750. Los departamentos  menos  integrados  son  Cajamarca (0,164) y Huánuco (0,168), que tienen un tercio del coeficiente de integración económica regional  de  Lima-Callao.  Los  departamentos  más integrados y que están por encima del promedio  nacional  son:  Ica  (0,493),  Lambayeque (0,484), Arequipa (0,464), es decir, departamentos  predominantemente  costeños.  Los  menos integrados son los de Selva y Sierra.

Existe una alta correlación entre la integración y el desarrollo humano. Aquellos departamentos que aceleren su proceso integrador, con  el  mercado  de  trabajo  como  primer  medio  de  integración  económica  y  social,  crearán  progresivamente  condiciones  favorables para el desarrollo humano pues las oportunidades se multiplican a medida que la integración avanza.

La necesidad de integración fiscal

La integración fiscal es la capacidad del Estado para incorporar a la población a través de los impuestos y el gasto público. Su fuente son los contribuyentes, los cuales en el año 2003 llegaron  a  los  2,5  millones  a  nivel  nacional (personas  naturales  1,6  millones  y  jurídicas 0,9), pese a que la población ocupada es de 12 millones de personas y a que existe alrededor de un millón de unidades económicas en funcionamiento. Esto muestra que, en promedio, la integración tributaria es  relativamente baja debido principalmente  al  alto  nivel  de  informalidad.  La mayor parte de peruanos paga impuestos al consumo pese a no estar registrados debido a que dos tercios de los impuestos son indirectos.

Los impuestos por persona pagados en el  año 2003 ascienden a S/. 787 en promedio en el  ámbito  nacional,  lo  cual  equivale  al  10,1% de  sus  ingresos.  Pero  a  nivel  departamental existen amplias diferencias; mientras en Lima el promedio de pago de impuestos a la SUNAT es S/. 2 179, en Huancavelica es S/. 11. La recaudación de impuestos está concentrada en la Costa y en los departamentos más urbanos. La enorme diferencia entre lo que se recauda en Lima y el resto del país se debe básicamente a que  la  mayor  parte  de  contribuyentes,  sobre todo las grandes compañías, tributan en Lima, ya sea sus impuestos directos o las retenciones sobre el impuesto general a las ventas (IGV) y el impuesto selectivo al consumo (ISC).

Por el lado del gasto de gobierno per cápita, las diferencias departamentales son bastante menores y suelen ser más fluctuantes. Entre los departamentos en los que menos gastó el gobierno en el 2003 están Lambayeque, La Libertad, San Martín e Ica, y entre los que más gastó,  Moquegua,  Ucayali,  Huancavelica  y Madre de Dios. Entre los extremos existe una diferencia de 1 a 2,5. Esto quiere decir que el Estado  redistribuye  territorialmente  a  través del gasto y de los diversos bienes y servicios que ofrece como educación, salud, infraestructura básica, alimentos y algunos apoyos a sectores productivos.

Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2005.

Capítulo 2: La competitividad en el escenario nacional.   Pag. 72 - 73.

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